06-06-2013- Pitágoras lo dijo alguna vez “elige la mejor manera de vivir, la costumbre te la hará agradable”. Y en cierta medida es así, cada uno decide como vivir. Marcelo Jancovich viaja desde hace 30 años por toda la República Argentina exponiendo ponis y vendiendo algunos productos.

Este hombre no viaja solo, lo hace acompañado de su familia y de otras 9 familias que realizan la misma actividad. Se conocen las grandes, medianas y pequeñas fiestas de todos los puntos del país. De hecho, han visitado Villa Ángela un centenar de ocasiones.

Marcelo Jancovich denomina a su “profesión” de viajar casi toda la vida por el país como “andarín, como eran los gitanos antes. Pero nosotros tenemos casas. En el invierno andamos por todo el norte, somos de Lomas de Zamora, Buenos”.

Este año, los “andarines” de Lomas de Zamora arrancaron por la Fiesta de la Quebrada en San Luis, luego pasaron por la Fiesta de San Expedito y la Fiesta de la Correa en San Juan, después viajaron hacia otros lugares “hasta que llegamos a Villa Ángela, ahora nos vamos para Sáenz Peña y después viajamos para la Fiesta de Itatí Corrientes, y terminamos en Posadas, Misiones. Recorremos todo el país” dijo otro de los familiares de Marcelo.

La actividad comercial a la que se dedican es la exposición de los caballos petisos “ponis”, pero también venden sábanas, frazadas, almohadas. Aquí vienen casi todos los años para el 24 de mayo, cuando la ciudad cumple años. Estas semanas se instalaron en el terreno que esta ubicada atrás de Gendarmería Nacional.

Jancovich comento que hace 30 años aproximadamente viaja por el país y es un estilo vida que le dejo su padre. Una vez que vuelven a Lomas de Zamora, se quedan dos meses en Buenos Aires “y luego arrancamos para el sur hacia Río Gallego y viajamos durante los otros 4 meses. A mí me gusta viajar” aseguro.

En total son unas 10 familias que viajan en colectivos adaptados, con todas las comodidades que pueden brindarles los vehículos y algunos también lo hacen en Trafic. Llevan los caballitos en trailers que tienen detrás de cada vehículo. Quizás es lo que más sorprende porque los animales viajan en un acoplado de pequeñas dimensiones, donde el poni entra casi apretado.

Según explicaron, en Buenos Aires “tenemos un campo alquilado entre 10 familias y ahí dejamos unos 25 o 30 caballos porque en el pueblo no los podes tener”. Respecto a la ley que prohíbe que los circos tengan animales, el señor comentó “los circos generalmente tienen animales malos, que son peligrosos, en cambio con estos no pasa nada porque son animales mansitos, además tienen papeles, libreta, guía de transporte”.

Una vida de rutas, de cientos de kilómetros, de conocer ciudades hasta arrugar. Seguramente también pasan momentos que no son buenos en términos económicos, otros que si, exactamente como les pasa a las familias que viven y trabajan toda la vida en la misma ciudad, tienen sus problemas y alegrías, pero en distintos puntos del país.

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