Las renuncias de Oteo, Churín y Peña son un triunfo de la movilización popular. Capitanich se vio obligado, por la presión de la movilización, a desligarse de funcionarios a los cuales sostuvo a pesar de los casos graves y reiterados de abusos policiales, gatillo fácil y las denuncias por su responsabilidad en numerosas represiones contra el pueblo.

 Desde el día mismo de la muerte de Verón, las organizaciones sociales y políticas de la provincia que nos movilizamos por justicia planteamos el apartamiento del cargo de los responsables políticos de la represión asesina. Churín tuvo un rol fundamental en el intento de encubrimiento, sosteniendo que la muerte de Verón se produjo por heridas previas, por haber caído sobre una rama, o por heridas auto inflingidas. El resultado de la autopsia, incluso cuando fue realizada luego del entierro (contra el reclamo de la familia de Verón, que solicitó que se hiciera en forma previa) demolió esta versión.

Las renuncias son una confesión de la responsabilidad política en el caso. La querella ha pedido las ordenes de operación del día de la represión. Ahora, los renunciantes (Peña, Oteo y Churín) deben ser enjuiciados y condenados junto a los asesinos directos de Verón y los responsables del operativo en el terreno (Comisarios de la 4ª y el COE). La investigación debe esclarecer a fondo las responsabilidades de Capitanich en todo el operativo.

Capitanich termina su Gobierno “popular” en medio de un tembladeral político provocado por la represión de una policía que goza de impunidad contra un grupo de trabajadores que peleaban por un pedazo de terreno para poder vivir y cultivar, una vivienda y un trabajo para poder vivir. La muerte de Verón pinta por entero a este régimen político.

Partido Obrero

Juan García – 3624105681

Aurelio Diaz 3624378703

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