Anoche se brindó un cálido reconocimiento a todas las personas que alguna vez trabajaron para “La Parrilla” de Eben Ezer durante los 20 años en que sirvió como principal herramienta de recaudación para el sostenimiento de la escuela. Se compartieron anécdotas e historias y descubrieron un cuadro con fotografías que muestran el paso del tiempo y el esfuerzo en conjunto para lograr el objetivo de una escuela con valores cristianos que no deja de crecer.-

Para contextualizar la importancia que tuvo “La Parrilla” para la Escuela, es preciso mencionar que comenzó a funcionar aproximadamente un año y medio antes de que Eben Ezer abra sus puertas a los primeros alumnos aquel 15 de marzo de 1992. Gracias a beneficios que al principio eran exporádicos se logró comprar moviliario y empezar a pagar los sueldos de los docentes. Con el tiempo, la institución fue creciendo y eso llevo a que la venta se asado y locro sea semanal.

Es decir, “La Parrilla Eben Ezer” fue desde el principio, la herramienta que recaudaba dinero para sostener la incipiente escuela. Desde 1990, todo pollo y tira de asado vendido servía para pagar los sueldos de los primeros docentes de la institución. Trabajaron allí durante 20 años, todos los domingos, infinidad de personas, algunos eran padres de alumnos que recibían una beca y respondían colaborando en la parrilla, había familias de la Iglesia Buenas Nuevas, hombres y mujeres anónimos que aportaron esfuerzo, pensando en un futuro con mejor educación para sus niños.

“Hoy es una día de mucha alegría para nosotros, quisimos invitar a todos los que desde el primer momento en que comenzamos con este sueño de Escuela Eben Ezer, nos acompañaron desinteresadamente, sin siquiera cobrar un sueldo o esperar alguna bonificación, solamente creyeron y apostaron al proyecto educativo que teníamos”, aseguro Henrry Fuertes, quien además junto a los actuales integrantes de la institución brindo un reconocimiento a cada una de las personas que formaron parte de “Parrilla Eben Ezer”.

Si bien no pudieron estar todos, anoche se aprovechó la presencia de quienes trabajaron en la parrilla para dejar inaugurado el nuevo espacio (justamente una amplia parrilla) que cuenta ahora la escuela. Fuertes recordó también a quienes colaboraron desde un primer momento con la institución y que han fallecido en los últimos años, y especial al Tío Pedro Buzian.

El reconocimiento realmente es un buen gesto de la institución, hacia todas las personas que de manera desinteresada colaboraron en La Parrilla para que la escuela pueda tener un sustento económico. Con el paso del tiempo, tal y como lo explicó Fuertes, Eben Ezer comenzó a recibir apoyo de la provincia para pagar el salario de los docentes y al mismo tiempo la “herramienta de generación de recursos” fue decreciendo, no pudiéndose sostener más, ya que la ganancia empezó a disminuir.

Sin lugar a dudas, “La Parrilla” quedó en la historia y en la memoria colectiva de la comunidad. Y el reconocimiento es más que válido para quienes aportaron su granito de arena en tiempos donde el proyecto Eben Ezer, tal y como se lo conoce en la actualidad era un sueño de un par de locos que vendían asado todos los domingos.-

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