Al cumplirse el cumpleaños de Maira, su madre escribe unas palabras esperando justicia.

Este 01 de abril Maira cumple 19 años. No está conmigo. No está con Brisa, su hija. No la encuentran.

Cómo se sentirían ustedes si algunos funcionarios, como me pasó a mí, me dijeran: “recemos para que la encontremos ahí”. Refiriéndose a la posibilidad de que esté enterrada en los terrenos donde se realizaron los últimos rastrillajes.

Ese comentario, que ellos dirán exabrupto, demuestra que lo que para la población es el caso de Maira, el caso de la chica desaparecida, para los funcionarios es una mochila llena de piedras pesadas y quieren sacársela, como sea.

Siento que buscan y esperan, desesperados, que pase el tiempo hasta que se opaque la imagen de mi hija de los carteles y llegue a borrarse. Buscan que se suprima de la memoria el hecho de que en Villa Ángela desaparecen personas y que la justicia lo negará, en algunos casos, y no actuará debidamente, en otros, como me pasa a mí en estos momentos.

A la población me dirijo explicándoles, desde el dolor de no tener a mi hija conmigo, Maira no es la excepción a la regla. Mujeres desaparecen todos los días y en Villa Ángela también pasa. No podemos permitir que siga sucediendo y que lo oculten. No podemos permitir que suceda otra vez. No podemos naturalizarlo. Maira debe ser la última. Sumemos esfuerzos para que esto termine. Acérquense. Denuncien las irregularidades en sus casos.

Desde la bronca de leer y ver como se victimizan los responsables de su desaparición y se desligan los responsables de la investigación, desde ese dolor saco energías para decir: ¡mi hija está viva!, quiero que la encuentren viva. ¡Búsquenla!

 

Estoy dispuesta a continuar hasta que se sepa todo el entramado en la desaparición de mi hija. Queremos saber quiénes ayudaron y ayudan a Rodrigo Silva, quién o quienes lo protegen.

Todo lo que se sabe hasta ahora lo hemos logrado con la movilización y la presión hacia los responsables judiciales de investigar y hacia los responsables políticos de proteger y encubrir sus propios errores.

Pero no podemos solos, necesitamos el acompañamiento de la población para que se llegue hasta las últimas consecuencias. Acompáñenos en la campaña de búsqueda de Maira, leyendo nuestros volantes o repartiéndolos.

Convocamos a todo el colectivo de mujeres, ciudadanos, organizaciones, familiares, parientes y víctimas de secuestros, de violencia de género y de femicidio a apoyarnos.

Con la desaparición de mi hija se genera un antecedente negativo en la ciudadanía; cualquier persona puede desaparecer a otra y salir indemne de esa situación. Es un mensaje alentador para femicidas y tratantes a la hora de imitar este tipo de metodologías.

Hay que parar este atropello. Una mujer debe tener las garantías de que al salir de su casa no será secuestrada por otras personas o una red de trata.

Por Ni Una Mujer Menos y Ni Una Desaparecida Más. ¡Maira, presente! 

Antonia Leiva Moran (Madre de Maira)

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Comentarios

piojo resucitado

no desaparecen mujeres así como así, este es un caso único y no sabemos si fue homicidio o no

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