En la esquina de la calle 25 de mayo y la Pampa, en un local que alquila la hermana de Adrián Rothlisberger, el joven villangelense submarinista que no alcanzó a subirse al Ara San Juan propuso realizar un homenaje a los 44. Su padre, del mismo nombre, inició un mural, con la intención de homenajear a la tripulación aún desaparecida, pero surgió un problema.

Y es que la dueña del lugar que alquila la familia Rothlisberger, una vez que vio la obra en elaboración, decidió prohibirla, borrarla, suspender dicha pintura.

Esto sin dudas causó un malestar en el autor de la obra y su familia, que también alcanzó a los vecinos de la zona y la ciudad.

Al parecer, restará sólo ver cómo esas paredes que se teñían de azul y blanco, vuelven a su color original, y el homenaje que viviría en esas paredes, sólo será un recuerdo que duró plasmado pocas horas.

Fuente: Diario 21Tv

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