Se cumplen hoy 24 meses de la desaparición de Maira Benítez. La joven villagelense de 18 años fue vista por última vez la noche del 17 de diciembre de 2016 con Rodrigo Silva y desde ese entonces no se supo nada más de ella.

“No me olvido de mi hija, no lo puedo hacer, porque no quiero. No quiero olvidarme y no quiero que las personas se olviden de mi hija, de lo que mi hija representa”, expresó Antonia Morán en una emotiva carta que publicó anoche en las redes sociales.

Para Antonia “algo falló, la investigación, la búsqueda, los allanamientos, las hipótesis, algo no funcionó”.

Silva se encuentra detenido desde poco después de la desaparición de Maira y será juzgado como autor de homicidio simple. Su padre, Catalino Silva (también con prisión preventiva), como partícipe secundario. En tanto, Luis Coria, Gabriel Cáceres y Magdalena Ledesma, por encubrimiento agravado.

Cabe señalar que entre las últimas novedades del caso, se conoció semanas atrás la liberación de Cáceres. El joven fue liberado tras un pedido de su defensa al que accedió la fiscal de Investigaciones de Villa Ángela, Gisela Oñuk, ya que entendió que no hay riesgos de entorpecimiento ni peligro en la investigación, y teniendo en cuenta que la acusación que afronta es un delito excarcelable.

No obstante, el acusado deberá cumplir una serie de condiciones para permanecer en libertad: cada siete días debe asistir a la fiscalía, no podrá aproximarse a Antonia u otros familiares de Maira.

Antonia tildó de “injusta” la decisión de dejar en libertad a Cáceres: “porque él podrá pasar las fiestas con su familia mientras hace dos años que yo no lo puedo hacer con mi hija”.

La investigación por la desaparición de Maira pasó por varias etapas en estos largos dos años. Desde la Justicia, se manejaron diferentes hipótesis, entre ellas, la posibilidad de un caso de trata de personas por lo que la causa pasó a la Justicia Federal. No obstante, desde el fuero federal se declararon incompetentes y la causa volvió a la Justicia provincial.

Con la llegada del nuevo abogado Pablo Vianello, la querella planteó a la fiscalía el cambio de calificación del delito y, a pesar de no haber hallado el cuerpo de Maira, se juzgará a los imputados por "homicidio simple y promoción y/o facilitación de la prostitución”.

 

LA CARTA DE ANTONIA

Todas las tardes salimos al patio, Brisa juega con sus juguetes y a veces con los perros. Es inquieta, pregunta mucho, es una niña que realiza preguntas típicas de su edad, llenas de porqués. A veces me dice mamá, le cuesta acordarse de su madre. Yo no me olvido de mi hija, no lo puedo hacer, porque no quiero. No quiero olvidarme y no quiero que las personas se olviden de mi hija, de lo que mi hija representa.

 

Hace unos días, en una inentendible decisión, la justicia liberó a unos de los cómplices de la desaparición de mi hija. Una decisión injusta porque él podrá pasar las fiestas con su familia mientras hace dos años que yo no lo puedo hacer con mi hija. Es injusta, también, porque Cáceres sabe dónde está mi hija y se llama a silencio, especulando con que a mi hija nunca la van a encontrar y que su condena, por eso mismo, puede ser mitigada. Y no sólo eso, la libertad a Cáceres es el aval de ese pacto de silencio, liberarlo es un acto de injusticia. Como también lo es el hecho de que las hermanas Ledesma, cómplices de Rodrigo Silva, se mantengan en libertad. Entonces, ¿qué representa mi hija? Representa la injusticia porque, aunque se los condene eternamente, si mi hija no aparece es injusto. Algo falló, la investigación, la búsqueda, los allanamientos, las hipótesis, algo no funcionó.

 

Entienda usted que quien escribe esto, vive diariamente con la angustia de un faltante. Ese faltante es una parte de mí, una parte de mi historia, de la historia de su hija Brisa, pero la injusticia, tarde o temprano, nos toca a todos.

 

Antonia Leiva Moran
 

Fuente: http://www.diariochaco.com

 

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