Por Ibán Américo Calderón.

Américo Ibán Calderon inició su carrera docente en la escuela 419 de la Colonia Juan José Paso, luego fue director en Samuhú y por último de la escuela 237 de San Bernardo. Donde luego se  trasladó a Córdoba. En Villa Angela se casó y tuvo dos hijos. Allí comenzó a escribir y a pintar. Recibió muchos premios de destacada importancia.

A continuación su homenaje a la ciudad de Villa Ángela en su 109 aniversario:

 

Porque  es  muy dulce tu nombre de mujer,

porque  tu tierra  es  caliente y generosa,  

porque  eres porfiada paridora de rebeldes

la sangre de tus venas  es señera  y poderosa.

 

Porque jamás  te doblegaron  las  sequias,

ni te arrodilló  la inundación más cruel,

porque es empecinada  tu cuna taninera,

 el  norte de tu vida  fue  siempre crecer.

 

Te forjaron heroica  las fibras del quebracho,

 y tus mil razas se mezclaron  por doquier,

porque entre gringos y criollos vos creciste,

siempre en busca de un  glorioso amanecer.

 

Ni el fiero viento norte  pudo con su furia

doblegar  los sueños que poblaban tu coraje,

 las manos de tus hijos  cosecharon  el capullo,

y otras manos más rudas  domaron  el obraje.

 

Frente a las penurias y a las inclemencias,

como  malos sueños, como indeseado mal,

 te pusiste lentejuelas  y saliste a la calle,

con la alegría inmensa que te da el carnaval.

 

Fueron las comparsas  explosiones de vida,

con sus danzas, sus plumas, su samba sin par,

las que pusieron en tu alma, mi Villa querida,

el sello más caliente  que te hace inmortal.

 

Los  gringos se casaron  con  las  criollas,

las rubias y morochos  encontraron el amor,

 asi creciste  sin pausa, con estas nuevas razas,

forjando incansable  a esta gran generación.

 

Los primigenios habitantes de tus tierras,

los indios  tobas que caminaron por tu suelo,

están presentes vivos  en tu nueva historia,

 y en esa historia vieja  que te conto tu abuelo.

 

Tu  corazón  fundacional fue “La Chaqueña”

la que  te bautizó con este  nombre de mujer,

la que plantó los cimientos de tu gran presente,

la que te marco el camino de tu nuevo amanecer.

 

Mi Villa, tierra de gringos, criollos y de tobas,

la de sangre caliente, rebelde y soñadora,

fui tu hijo adoptivo  durante muchos años,

y me sentí como en casa, con  madre protectora.

 

Generosa  me  diste  mujer, hijos y amigos,

 y con    brazos  abiertos  también  el corazón,

a  este loco caminante que buscaba tu refugio,

 de la mano del destino  al encuentro de su amor.

 

Villa Ángela,  nunca me fui del todo, ni me iré,

estoy  aquí a la vuelta,  pegado a tu regazo,

los caminos  de ida  se transforman en regresos,

y cuando mi alma extraña, vuelvo hacia tus brazos.

 

Feliz Aniversario !!!

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »