Un llamado a la construcción por sobre los nombres y posicionamientos, aunque se sacrifiquen pasiones e intereses.

Así como el arzobispo en Buenos Aires solicitó la realización de un gran pacto social que se encuentre fuera de todo escenario electoral por el bien nacional, en la provincia del Chaco también depende de que la palabra de moda sea utilizada, si el PJ desea asegurar la continuidad en el ejecutivo; sólo que en esta oportunidad, el pacto a establecerse es entre los dos actuales dirigentes chaqueños de peso, Jorge Milton Capitanich y Oscar Domingo Peppo.

Entre una espiral de tibiezas, insostenibles especulaciones y causas judiciales que, a la orden del día y sorpresivamente libradas en instancias electorales, salpican a uno más que a otro, condicionando aún más la delicada situación de armonía dentro del Justicialismo Chaqueño.

La cámara reality

En la cámara de diputados se vislumbran, así como si fuera un reality, estrepitosas discusiones que dejan al descubierto hilachas difíciles de encubrir, desde desenfrenos fuera de tono hasta corridas para no dar quórum, dejan por el piso el ímpetu primordial de diálogo que debe reinar en el ámbito. Desde la oposición y el oficialismo la cruzada se despliega, según las aprobaciones o rechazos, que signifiquen victorias para uno u otro bando. Chaco en pleno desastre hídrico pero en esta oportunidad es la cámara la que hizo agua, elemento que repelió a los ediles dado que no se vio a ninguno pisar el barro. 

 

Tiempo de definiciones

En la estrepitosa carrera hacia el sillón de Obligado, Peppo no esconde su deseo de reelección, mientras que Jorge Capitanich fiel a su estilo calculador y sistemático, bordea, en el mientras tanto, toda contienda que lo ponga de frente a la discusión, y decisión, de ser candidato a gobernador, o no. Sinceramente, no hubo nada aún.

Tras las definiciones de las candidaturas presidenciales se desempolvaron las opciones o estrategias, de parte de los gobernadores, que los posicionen dentro del espectro triunfante a fin de año; no obstante son momentos tensos, la caída de Alternativa Federal dio pie al forcejeo que mantiene Domingo Peppo para con el ejecutivo nacional, que partidariamente acarrea nueve derrotas continuas, y a su vez desacelera el goteo de los fondos.

 

La concepción justicialista

La filosofìa que funciona como base de la concepción justicislista es firme y obedece a un concepto cristiano y humanista de la política. Actualmente lejos queda de estas premisas el accionar de los dirigentes y la militancia enardecida que predica por uno u otro candidato en tiempos de vacas flacas; es que la continuidad congruente de valores pareciera haberse dispersado en el tiempo, indudablemente algo está mal cuando hay un pueblo bajo agua , con una crisis social y económica que castiga el espíritu, pero la discusión dirigencial y de base discuten nombres, alianzas o suspicaces alternativas.

No caben dudas que el acto principal que se elabora entretelones es el potable encuentro entre Capitanich y Peppo, que urge como un necesario llamado para sellar un entendimiento de madurez y responsabilidad.

Las alternativas oscilan en que uno sea el candidato a gobernador y el otro a primer senador o viceversa, mientras se evalúa, el pueblo sigue a la espera. Otra falta más al código justicialista de parte de los grandes dirigentes;  ya que como dicen: primero la patria, segundo el movimiento y último los hombres.

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