Mirta Merlo, socióloga y directora de la Escuela de Gobierno del Chaco (Foto: Chaco Día por Día)

La socióloga resalta que el aislamiento dejó al descubierto las profundas desigualdades sociales, lo que “impacta en varias dimensiones de la vida cotidiana”, no sólo por el hecho del confinamiento en sí mismo sino como un elemento por “fuera de nuestra voluntad”, como una responsabilidad individual y colectiva para no extender los contagios.

“El confinamiento pone en blanco y negro situaciones que aparecían tapadas o invisibilizadas”, refiere la socióloga Mirta Merlo, directora de la Escuela de Gobierno del Chaco. Sus reflexiones sobre los efectos del aislamiento social, preventivo y obligatorio en la sociedad abarcan múltiples aspectos que aborda ampliamente en diálogo con Agencia FOCO.

Con especial énfasis, la especialista exaltó el rol del Estado para atender situaciones vulnerables, generar certidumbres y conducir hacia una salida sustentable. Del mismo modo, habló de la responsabilidad e irresponsabilidad de ciertos sectores, y marcó la premisa de no seguir fracturando a una sociedad que ya tiene “muchas heridas”. “Lo central es pensar cómo generar más solidaridad entre distintos sectores y pensar entre todos cómo vamos a reconstruir sobre nuevos planos, menos imperfectos”, subrayó.

 

Aprender sobre la marcha

“Este es un fenómeno absolutamente inédito del cual estamos aprendiendo sobre la marcha, por prueba y error”, definió la socióloga, a modo de inicio de su análisis sobre la pandemia de COVID-19 y el confinamiento. Luego, sumó: “Lo único que tenemos claro es que hay que evitar el contagio y no hay otra manera más que el aislamiento social”.

“En la medida en que todos somos seres sociales, el aislamiento contradice nuestra naturaleza. Por lo tanto, sin dudas que existe un impacto. Pero es la única medida sanitaria que tenemos para atemperar los efectos de un fenómeno sobre el cual la ciencia todavía no tiene un conocimiento acabado, porque se van encontrando distintos elementos a través de los análisis comparados con lo acontecido en otras sociedades como China, en los países europeos o lo que pasa en nuestro entorno”, repasó.

Para la especialista “esta situación de aislamiento obligatorio impacta en varias dimensiones de la vida cotidiana, no sólo en mantenerse confinado puertas adentro, aunque pueda resultar más o menos fastidioso. Resulta algo necesario y fuera de nuestra voluntad; porque, más allá de si uno se angustia o se aburre, es una necesidad para cada individuo y una responsabilidad social para el conjunto”.

 

La dimensión económica

Por otro lado, Merlo explicó que el aislamiento impacta en el ámbito económico al suspender y reducir actividades. “Lo que no podemos olvidar es que se agravan varias situaciones preexistentes”, refirió y continuó: “El confinamiento pone en blanco sobre negro situaciones que aparecían tapadas o invisibilizadas. Es decir, si las medidas de cuidado implican tener una higiene particular y el insumo básico es el agua, y ésta no está disponible para todas las familias; o si hay que permanecer en las casas, pero éstas no tienen las condiciones mínimas e imprescindibles, todo eso es algo preexistente y es necesario cambiar”. “Entonces, esta situación es una externalidad positiva para trabajar en transformar cuestiones estructurales que venimos arrastrando y que en este caso impactan porque las personas no pueden protegerse del coronavirus”, completó.

En otro aspecto, mencionó las “nuevas prácticas” originadas por el aislamiento social, que deben ser puestas en perspectiva con sus puntos a favor y en contra: “Una parte de la población se mantiene en sus casas y puede realizar sus actividades a distancia, con la virtualidad”, indicó.

De ahí que señaló con énfasis que esta situación (del confinamiento) “pone en blanco y negro las profundas desigualdades que existen en todas las sociedades, la chaqueña, la argentina y en la sociedad global. Lo estamos viendo en países vecinos y en Estados Unidos, que tal vez sea el país que genera la mayor riqueza, pero no la tiene bien distribuida, igual que nosotros”.

“Todo esto nos obliga a algo que veníamos hablando desde hace mucho tiempo y ahora reaparece fuertemente, que es crecimiento versus desarrollo. Es decir que el crecimiento importante que pudieron tener algunas sociedades, generando riqueza, no implica desarrollo si ese crecimiento se concentró en el 1, el 5 o el 10% de la población”, expuso. Y sumó: “No es la misma posición la que puede adoptar un individuo con ciertas certezas, que otro que no las tiene. Es decir, al ser humano lo impacta más fuertemente la incertidumbre. Por supuesto que hay situaciones diversas y personas que no saben cómo resolverán el mañana”.

 

El rol del Estado

Precisamente en ese escenario donde aparece la incertidumbre, Merlo subrayó “el rol del Estado como una externalidad que se visibiliza en el conjunto de la sociedad, porque las soluciones no sonindividuales”. “El Estado es la institución que debe poder llevar adelante políticas que garanticen una mayor equidad y para llevarlas adelante debe tener recursos”, sostuvo.

En ese punto, subrayó: “Para consolidar los recursos del Estado, no todos los ciudadanos que participan tienen que aportar del mismo modo. Quienes se sirven de la sociedad para construir patrimonio y riqueza están en mejores condiciones de hacer más aportes, y más en una situación de crisis como la actual. Pero en una situación normal también es así y hay que pensar cuál es el sistema tributario que tenemos en el país, que es claramente regresivo”.

En suma, la socióloga resaltó que todas esas cuestiones, en una situación de crisis inédita como esta pandemia “se ponen en blanco y negro, obligan a reflexionar y a construir soluciones hacia el futuro”. “Desde ahí se puede pensar cómo se sale de esto. Cuando ingresemos en una especie de nueva normalidad, porque no vamos a regresar a la situación previa, debemos estar preparados para construir algo distinto, y trabajar para tener una sociedad más equitativa e inclusiva”, enfatizó.

 

Diversas formas de adaptarse

En su abordaje, Merlo consideró que a esa nueva normalidad, como en todas las situaciones, es diversa la forma de adaptarse de cada persona. “Hay negacionismo en algunas personas. Hay quienes se sienten por sobre esta situación (‘a mí no me va a pasar’) o quienes se preocupan por sí mismos y les preocupa poco lo que ocurra con el resto. Hay sectores irresponsables y lo vemos cuando hay circulación innecesaria en las ciudades”, expuso.

Pese a esa descripción, ponderó que existe “un gran esfuerzo por colaborar para que la gente pueda quedarse en su casa y resuelva cuestiones vinculadas a la sensación de incertidumbre”. “Razonablemente se debería aspirar a una mayor responsabilidad en la sociedad, aunque grupos que privilegian sus intereses particulares sobre los generales también existen siempre. Pero es importante seguir trabajando en la concienciación, sin generar conflictos porque tampoco es cuestión de plantear una estigmatización de los irresponsables en términos de seguir fracturando una sociedad que tiene muchas heridas”, apuntó.

Del mismo modo puso énfasis en señalar que una premisa debe quedar clara en la sociedad: “Nadie está a salvo. Afecta al más vulnerable y al menos vulnerable. Y si se desmadra, todos estamos en la misma situación. Si hay un crecimiento exponencial de los casos, y existen dificultades para la atención, todos vamos a estar disputando los mismos recursos”, planteó.

Por eso consideró que esta pandemia es “la situación más democrática de todas pese a que alguien pretenda hacer prevalecer algún privilegio. Es necesario cuidar al conjunto”, subrayó y sostuvo que es necesario entender que “el otro es parte de un todo que conformamos como sociedad provincial y nacional”.

 

“En algunos sectores no cabe la angustia”

En otro punto, consideró que “en determinados sectores de la sociedad no cabe la angustia. “Es cierto que no podés ver a tus afectos si los tenés cerca y es más complicado si los tenés lejos. Pero hay sectores que tienen el día a día resuelto, con un hábitat apropiado y recursos garantidos para solventar el día a día, quienes tienen un empleo y mayor certidumbre. En cambio, otros sectores necesitan ser acompañados, porque sus condiciones eran muy dificultosas y esto las hace más extremas. Entonces creo que el foco no debe ponerse en la angustia”, reflexionó, mientras reconoció que afrontar el aislamiento “es dificultoso y trabajoso, pero forma parte de la tristeza y la fortaleza de cada individuo”.

Con respecto a los grupos de riesgo que posiblemente permanezcan más tiempo en confinamiento, marcó que pueden ser atendidos particularmente con la contribución de los entornos familiares. “No es determinante en este momento. Creo que lo central es pensar cómo generar mayor solidaridad entre los distintos sectores, y pensar entre todos cómo vamos a reconstruir lo que teníamos antes, que no era un edificio consolidado. Es una oportunidad de reconstruir sobre nuevos planos, más perfectos”, graficó finalmente.

 

Fuente:

https://agenciafoco.com.ar/detalle_noticia/lo-central-es-pensar-como-generar-mas-solidaridad-y-como-sera-la-reconstruccion

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