13-01-2013 - Por la doctora Andrea Guardia Mendonça - Un plan secreto madura en la intimidad del gobierno chaqueño, cuyo máximo líder podría ceder el poder a su segundo en caso de hallar terreno fértil para sus aspiraciones nacionales en el Congreso. El incidente Ivanoff-Romero aparece relacionado con esta estrategia, así como los elogios de Aníbal Fernández a Coqui.

 

Lo que sigue puede parecer una elucubración maquiavélica de ribetes fantásticos, pero se analizó -y se analiza- en las intimidades del poder como una alternativa para asegurar el triunfo electoral del justicialismo en las elecciones de este año. Se trata de un enroque inesperado que contribuiría a consolidar una oferta atractiva en 2015 a través de un candidato que, sin Jorge Capitanich como principal autoridad provincial, pueda hacer gala de un liderazgo genuino y no heredado a través de las bendiciones de un patriarca.

Justamente es lo que no quiere ser el gobernador actual. Patriarca es, además de un arcaísmo semántico, un título que no cuaja con la personalidad juvenil y dinámica con la que Capitanich se conduce en la vida pública a la espera de la oportunidad política que lo instale definitivamente en el escenario nacional. Verse convertido en el caudillo que hoy es Ángel Rozas después de haber sido el hombre más poderoso del Chaco no está en sus planes y para demostrarlo evalúa una finta que dejaría con la boca abierta no a media provincia, sino a medio país.

La cosa es así: Coqui se postula para senador nacional este año pero no de forma testimonial, resulta electo por un margen considerable y ni bien cumple los dos primeros años de su segundo mandato (en diciembre de 2013) asume en el Congreso para dejar a su controvertido vice, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, al frente del Poder Ejecutivo hasta 2015. En ese lapso Yiyo ejerce la autoridad que hoy sólo acaricia como suplente y los aspirantes a la Gobernación se esfuerzan por construir liderazgo sin que la figura de Capitanich los eclipse.

¿Piensa realmente el gobernador en renunciar dos años antes para mudarse a Buenos Aires? No se puede saber con exactitud, pero sí se puede deducir a partir de las últimas señales emitidas luego del escándalo que desató la remoción inconsulta del ministro de Educación, Francisco Romero, a manos de Bacileff.

Por empezar, Capitanich no desautorizó a su vice. Por lo menos no en lo inmediato, ya que postergó la definición del entuerto para «cuando resulte oportuno» y desairó así a una platea periodística que esperaba ver cabezas rodando para cronicar la fractura de una administración provincial alineada con el kirchnerismo.

Otra señal contundente es que el ministro despedido por Bacileff retiró sus objetos personales del despacho de Casa de Gobierno. Al parecer Romero se siente más afuera que adentro del cargo a pesar de que el gobernador tampoco avaló el decreto de Bacileff y de que, al no haberse publicado, todavía sigue siendo el titular de la cartera educativa al menos en las formalidades burocráticas.

También resultó llamativo que el vicegobernador, quien salió a aclarar que no tienen «ningún problema» con Capitanich, haya protagonizado un anuncio histórico para Castelli, su ciudad natal, a la que el Gobierno beneficiará con un nuevo acueducto que promete acabar con los problemas en el servicio de agua potable. Ese rol protagónico no se lo cede un gobernador a un vice con el que está enfrentado.

Una cosa es cierta: el primer mandatario no esperaba que Bacileff reaccionara como lo hizo, eyectando a un ministro, pero sí es lo suficientemente astuto como para transformar esa situación de crisis en una oportunidad para aceitar sus planes. En este punto viene a cuento señalar que desde que hace tiempo se comenta en los corrillos gubernamentales que el ministro de Educación había sufrido un desgaste irreversible por la pérdida de días de clases durante 2012, dada su incapacidad para seducir a los gremios duros de los que alguna vez formó parte en su pasado de luchador sindical. De ser así, Capitanich podría dejar las cosas como están y quitarse de encima a un funcionario sin importancia estratégica en el armado electoral a través de un decreto que no salió de su despacho, sino del despiadado puño de Yiyo.

Bacileff terminaría de esa forma haciendo el trabajo sucio que Capitanich no quiso o no pudo ejecutar cuando renovó parcialmente el gabinete. El premio para su rol de verdugo sería entonces el poder por dos años para cerrar su carrera política con un cargo que en otras condiciones difícilmente podría alcanzar. No es poco a cambio de un decretazo que le valió consideración interna, ya que varios referentes del PJ reconocieron por lo bajo que el vice cumplió con su palabra y lo hizo con el temple necesario para desenvolverse en situaciones de alto voltaje sin vacilar.

Capitanich, por su parte, iría en busca del lugar desde donde su figura podría dar el gran salto hacia una candidatura presidencial. Aliado a Cristina Kirchner, Coqui observa que el justicialismo nacional carece de un candidato confiable, por lo que buscaría la brecha para surgir como una alternativa al único referente del PJ nacional que suena para reemplazar a la Presidenta, Daniel Scioli. El Parlamento ofrece esas condiciones que el montenegrino necesita para demostrar sus aptitudes en tres planos: el político, el técnico y el más subjetivo pero no menos importante de la lealtad ideológica, hoy por hoy su único punto débil en la relación con CFK.

El gobernador chaqueño tiene pista para levantar vuelo y dejar atrás el recuerdo de su paso por la administración neoliberal de Carlos Menem. Ha sido en los últimos años un aplicado cultor de las ideas nacionales y populares impulsadas desde la Casa Rosada y goza de la estima de los cuadros más identificados con el Frente Para la Victoria, entre ellos el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

Y llegamos a otra señal que avala la teoría del enroque: hace pocas horas Aníbal pasó por el Chaco para alimentar el ego de Capitanich, a quien definió como «el mejor gobernador del país». Dos días antes de eso, había lanzado un reproche implacable contra Scioli al pedirle con su singular estilo que pesificara sus ahorros luego de que el mandatario bonaerense reconociera que posee más de U$S200 mil en una cuenta bancaria. «No te vas a morir si los vendes», le dijo Fernández por los medios y la certeza de que el motonauta sigue siendo indigerible para la flor y nata del kirchnerismo se recortó en el horizonte.

Aníbal no es el único que ve a Capitanich con uña de guitarrero. En sus constantes viajes a Capital Federal el gobernador recibe demostraciones de apoyo de distintos miembros de la armada K, que alimentan su proyecto nacional. Coqui sabe que el Senado Nacional funciona como trampolín para los políticos que por condiciones militantes, intelectuales y hasta actorales se perfilan para las grandes responsabilidades de Estado. Y él conoce al dedillo los secretos para destacarse en esos niveles, por lo cual palpa claramente los beneficios de volver a su antigua banca lo más pronto posible.

Del Senado, sin ir más lejos, surgió Cristina Fernández de Kirchner, en su momento más conocida que su esposo por el protagonismo que alcanzó en el Congreso durante los ‘90. Y allí mismo se debatirán cuestiones de Estado relacionadas con la vida misma de los argentinos en los tiempos que vienen, con una crisis que perdurará pero que también será el contexto ideal para el lucimiento de actores públicos fogueados en economía. Capitanich es uno de ellos.

Los que saben del enroque de Yiyo por Coqui a fines de 2013 son pocos, pero indispensables para el éxito de la estrategia. Este boceto sobre el cual por ahora no habrá comunicaciones oficiales contempla a prácticamente todos los potables para la candidatura a gobernador del PJ en 2015, quienes se habrían reunido recientemente con el primer mandatario para estudiar los plazos y los métodos del plan.

Pocas definiciones pero muchas sugerencias habrían caracterizado al cónclave con una única condición por parte del ala «gustavista», que tiene su peso y comanda la mayoría parlamentaria del PJ. La exigencia, de acuerdo a fuentes relacionadas con estas negociaciones, fue «apoyamos a cualquier candidato a gobernador menos a Eduardo Aguilar». El gustavismo también quiere poner al candidato a vice.

Los peronistas ortodoxos, los herederos directos del Chacho Bittel y del Toto Torresagasti, los portadores del ADN matricial del movimiento justicialista chaqueño, ven al presidente de la Legislatura como un advenedizo sin historia militante que acaparó los principales cargos del gabinete con jóvenes yupies que ni siquiera saben cantar la marcha. Nombres como Kholi causan urticaria en las unidades básicas situadas en las populosas barriadas enclavadas al sur de la vía.

Es factible que el gobernador les dé el gusto. Después de todo ya cumplió con sus máximas aspiraciones chaqueñas y ahora apunta a la consagración nacional.

 

Fuente: diariolavozdelchaco.com

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Comentarios

mariano

antes de andar diciendo futbol para todos, tendrian trabajar por los denutridos del inpenetrable, antes de decir aqui tambien la nación crece, deberian ponerce a trabajar por la disnutricion infantil, antes de fomentar el clientelismo y la delicuencia.tendrian que abrir las puertas a buenos emprendimientos,pues para eso le votamos para que trabajen y nos den trabajo...antes de andar haciendo expeculaciones politicas cumplan con su trabajo, y SI NO PUEDEN ARREBLAR NADA...PUES NO SIGAN DESTRUYENDO...NO SOLO CON INDOS ASFALTOS SE CONTRUYE LA CIUDAD, DE NADA SIRVE TODO ESTO SI NO SE FORMAN PERSONAS UNA NACION SE COMPONE DE PERSONAS...PERO QUE CLASE DE PERSONAS QUIEREN FORMAR USTEDES CON EL EJEMPLO QUE DAN...ASI LES VA IR...TODO SE PAGA EN LA VIDA SIGAN MANDANDOCE MACANAS...NO SON LO QUE DICEN SINO LO QUE HACEN...DESDE YA ESPEREN MI VOTO ...JEJEJE

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