10-02-2013 - El documento que el gobernador quería mantener en reserva es, probablemente, lo mejor que haya escrito durante sus 62 meses en el poder. Un balance incompleto (faltaron los disfraces estadísticos de la pobreza, los bolsones feudales en muchos municipios, el desborde del gasto, y más) pero brutalmente sincero en los puntos que abarcó. Ningún dirigente del frente oficialista o de la oposición- dijo del gobierno cosas tan duras como las que redactó el hombre que lo encabeza. Pero fue eso y nada más. Excepto que ahora llegue la autocrítica de la autocrítica, y con ella los hechos que le sean congruentes.

Mientras tanto, el vector Capitanich rebota en las paredes del laboratorio gubernamental con trayectorias rigurosamente monitoreadas de acuerdo a los protocolos de la física cuántica, optimando el uso del espacio de cada azulejo. Totalmente consciente de que los proyectos tridimensionales de transformación provincial tienen un rendimiento marginal que decrece a medida que transcurren los minutos, los días, los años.

Conviene recordar algunos de los juicios vertidos en ese texto:   *“Los servicios (sanitarios) no funcionan correctamente. Tampoco la distribución de medicamentos. Tampoco la administración de ambulancias porque no se cumple el protocolo, porque hay corrupción en los arreglos de vehículos, porque los rompen permanentemente”. *“Los equipos (de los hospitales) se descomponen y no los arreglan (...) No funcionan los tomógrafos, ecógrafos, y otros equipos complementarios por una sola razón: se derivan las prestaciones al sector privado para incrementar las facturaciones de servicios conexos”. *“Pedí un modelo de organización de cada centro de salud, de cada hospital, de cada servicio. Pedí informatización para turnos nuevos. Pedí gestión e inteligencia pero nada se logró”.  *“Lo mismo ocurre en educación. Ausentismo docente. Falta de control (...) Pedí eficiencia a directores regionales, control de ausentismo, regularización de porteros, externalización de servicios. Nunca obtuve una respuesta. La ineficiencia y corrupción administrativa nos cuestan 500 millones de pesos por ejercicio fiscal”. *“La empresa de energía no se ha modernizado. El gerenciamiento no se ha renovado (à) No estamos preparados para emergencias pese a llevar 5 años de gestión (à) Invertimos 3.000 millones de pesos y tenemos los mismos problemas. Hay incompetencia y descontrol”. *“En Sameep tenemos déficit estructural. No cubrimos erogaciones operativas. El tesoro financia 500 millones de pesos acumulados. No recuperamos inversiones (...) Los indicadores de gestión son decididamente malos”. *“Lo mismo ocurre con ECOM. Servicios caros e ineficientes”. *“El Puerto de Barranqueras presenta serias y ciertas deficiencias”. *“El IPDUV no recupera lo que debería. No tenemos todas las viviendas escrituradas. No hay sistema informático. La gestión es deficiente (...) Haber construido tantas viviendas no es mérito. Es producto de apoyo nacional”. *“El Insssep tampoco lo hemos podido organizar estructuralmente. Cinco años de idas y vueltas. De los temas estructurales no resolvimos nada. El plus sigue. El déficit previsional aumenta”.  *“Sefecha transferimos a Nación pero nos queda un residual no sé con qué objetivo. De mantener punteros políticos”.  *“Todo el personal incorporado al sector público por la ventana no ha logrado mejorar la gestión. Tenemos un problema de gestión”. *“No somos capaces de entregar un título de propiedad. Ni rural ni urbano. No logramos hacerlo”. *“En materia de Desarrollo Social los avances son parciales (...) No avanzamos cualitativamente con estrategias de inclusión social. El Ministerio es del área metropolitana pero no tenemos una política provincial”.  *“Nos falta mejorar mucho la gestión en materia de seguridad. Nos falta mejorar alcaidía. Nos falta mejorar prevención”. *“Hace cinco años que estamos en el gobierno y no logramos optimizar una estrategia publicitaria de la gestión que sea adecuada”. *“El denominador común es: falta de gestión. Me siento defraudado y profundamente dolido por haber confiado en ustedes. Evidentemente no hay compromiso. No hay vocación. No hay calidad de gestión. Hay un equipo de funcionarios amigos incompetentes”.  Si alguien hubiese leído el documento de Capitanich minutos después de ser redactado y luego se hubiese ausentado de la provincia sin volver a tener noticias de ella, hoy regresaría al Chaco convencido de que de aquel gabinete no queda casi nadie. ¿A cuáles funcionarios valdría la pena conservar en medio de una descripción tan amplia como demoledora de ineptitud y desidia?  En cambio, si ese hipotético viajero existiera, al encontrarse con la realidad actual no entendería nada. Vería las mismas caras en los mismos cargos, a lo sumo en otras funciones. ¿Una carencia en el temperamento de Capitanich o una fe inclaudicable del gobernador en la capacidad de autorredención del alma humana?     Fuente: diarionorte.com

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Comentarios

Rocco

esto no se entiende nada Capitanich le hace una despedida a Romero como si se esta yendo Sarmiento , un procer y por otro lado cuenta que deja un desastre , cuando vuelva Pepo de viviendas van a decir lo mismo que vuelve porque es demasiado bueno , ya no les cree nadie , Aida se esta haciendo un festival ¡¡¡¡

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javier..

jaja es un desastre.. todos quieren robar algo

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