En medio de una época de muchos cambios y que parece proponer más ocio que trabajo, viene muy bien reconocer el sacrificio y esfuerzo que puso en la institución un señor como Pedro Buzian.

A través de una placa y la imposición del nombre al SUM, Eben Ezer agradeció y reconoció el sábado el trabajo que Pedro Buzian realizó en la institución a lo largo de los años, como uno de los hombres que de manera ardua, desde el lugar de una persona, con mucho empeño contribuyó al desarrollo y crecimiento de una escuela que con el tiempo va ganando más y más espacio en la comunidad.

Nada nace de un repollo. Detrás de grandes obras, existen hombres comprometidos y que trabajan. Hay muchos anónimos, invisibles para la mayoría de las personas, pero que aportan ideas, proponen cambios y siguen trabajando para el crecimiento de un proyecto como Eben Ezer. En este sentido hay que rescatar este reconocimiento para la posteridad.

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