Por Adrián Vélez

La licitación del edificio propio para el Instituto de Educación Superior de Villa Angela marca un hito en la lucha por la defensa de la educación pública de nuestra ciudad y reafirma un histórico y exitoso método de reivindicación de la población: la unidad obrero estudiantil.

Las movilizaciones fueron el punto máximo de esa unidad y no han tenido parangón en la historia reciente de nuestra ciudad, tanto en cantidad como en contenido. Éste es el verdadero hecho histórico. Un punto de inflexión entre el Estado y la población donde una parte de ésta hastiada, resiste a continuar trabajando y estudiando en condiciones deplorables de higiene e infraestructura.

Las características fundamentales de las masivas movilizaciones fueron la unidad obrero-estudiantil y  su caracterización política que desnudó la realidad de la situación edilicia del terciario en nuestra ciudad y colocó en la agenda del gobierno, de manera permanente, la solución de este conflicto.

La unidad y perspectiva política fue fundamental en el éxito del reclamo porque evidenció la división entre el gobierno y la población educativa del terciario, más aún cuando el primero se dedicó a atacar a las movilizaciones mediante su aparato de difusión, desprestigiando el fin de la reivindicación y, además, dejó en evidencia -para el resto de la ciudadanía villangelense- que mientras el gobierno publicitaba a favor de laeducación privada la educación pública superior se caía a pedazos.

Cualquier intento de revisionismo que resalte las bondades del Estado- Gobierno –como se ha querido instaurar en este último tiempo- sobre este acontecimiento, no resiste ni el mínimo balance histórico.

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